Imagina que una monja benedictina del siglo XII te hablase del orgasmo femenino. Una crack. Hildegarda de Bingen es un caso único digno de estudio. Paz Pérez Encinas nos trae la figura de esta filósofa, música, científica, escritora, herbalista, médica, abadesa y música que dejó un legado alucinante en varios campos. Nos faltan minutos para resumir su obra en la sección «Un cuarto propio», dado que su producción es inmensa; de hecho, de ella se ha dicho que condensa el ideal renacentista cuatrocientos años antes de Leonardo da Vinci.
Hildegarda asegura que desde niña tiene visiones. Es, según ella, el Espíritu Santo quien habla da través de ella. Esta filósofa, cuenta Pérez Encinas, imagina un cosmos, un macrocosmos y al ser humano dentro de él, y lo dibuja. Escribe tratados de Física y Botánica, escribe cartas, dibuja, compone, y se arriesga incluso con la Ética. La soberbia, asegura, está lejos de la mayor virtud, que es la humildad. En el año 2012 la Iglesia la declara como Santa y en 2025 la cantante Rosalía incluye su pensamiento en su último disco, «Lux».
Hildegarda de Bingen condensa el pensamiento alegórico y el religioso propio de su época. Escuchamos sonidos de la peli «Vision», dirigida por Margarethe von Trotta que refleja sus vivencias y escuchamos una de sus composiciones, «Ordo Virtutum».


